Hay ocasiones en las que estas motivaciones llevan a realizar grandes actos a pesar de las dificultades en las que se encuentra la persona. El padre Kolbe es un claro ejemplo de esto. El padre Kolbe era un fiel creyente, que se mantuvo entero en medio de las dificultades gracias a su fe en Dios. Esto le permitía ayudar a los demás, dándolo todo por ellos, incluso su vida. Me parece sorprendente que una persona haga eso, sobre todo sin conocer a aquellos a los que ayudaba y que, además, pudiera sobrevivir dos semanas sin alimentos y en condiciones inhumanas. Todo esto me parece posible gracias a la fuerza que ejercía en él la fe que sentía en Dios. Si no hubiera tenido esa gran motivación, seguramente el padre Kolbe hubiera seguido haciendo lo mismo, pero a lo mejor no con esa calma que Dios le proporcionaba.
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